lunes, 9 de marzo de 2009

La Serva Padrona.




Puede que sea una obra menor de un tal Pergolesi, o al menos eso dicen. Será menor y todo lo que ustedes quieran (y eso que tiene más de dieciocho años cumplidos), pero tiene algunos duetos bien pegadizos. Casi, casi ideales para triunfar en Eurovisión. O como mínimo para encandilar espíritus ligeros como el que un servidor podría tener. Vean y escuchen a Anna Moffo y Paolo Montarsolo:







miércoles, 11 de febrero de 2009

Danzas sinfónicas de Rachmaninov

Los enlaces para escuchar las danzas sinfónicas anteriores:

http://www.megaupload.com/?d=SHQM7VBH
http://www.megaupload.com/?d=EUFH8NIR
http://www.megaupload.com/?d=6GGCI9H4

WONDER OF WONDERS, KONDRASHIN.


Maravilla de maravillas. La lluvia en Sevilla es una maravilla, decía un Rex Harrison traducido en My Fair Lady. Y el arroz maravilla nunca se pasa. Maravilla es, pues, lo que no pasa habitualmente, algo extraordinario, fuera de lo común.
En esta historia, el protagonista ejerce de coleccionista amateur de discos y se encuentra en una pequeña y caótica tienda de Viena con uno que ha estado buscando durante años y que contiene las grabaciones de Las campanas y Las danzas sinfónicas de Rachmaninov interpretadas por Kirill Kondrashin en el sello Melodya. Ya en casa, pone el disco en un reproductor y suena la música, aunque debería decir La Música. Esas danzas tienen en esa grabación la interpretación ideal. Kondrashin visita todos los extremos, incluso con aristas, se apasiona, pero mantiene un control magnífico. Una interpretación que sólo puede realizar un ruso. Una vez escuchada, ya no es posible escuchar otra sin encontrarle defectos ni deficiencias. ¿Existen las interpretaciones “definitivas”? ¿Los “chef d´oeuvres”? Ahí tienen uno.

sábado, 3 de enero de 2009

UNA CANCIÓN DE ACTUALIDAD.




Les hablo de una canción del siglo pasado. Creada en 1931, para ser más exactos. Por E.Y. "Yip" Harburg y Jay Gorney para un musical llamado New Americana y que se estrenó en 1932. ¿Cómo puede ser de actualidad este vejestorio de canción?, se preguntarán. Lo cierto es que hace cosa de un año, si ponía el título de la misma en el youtube apenas salía alguna referencia. Si lo pone hoy salen bastantes más. Hagan la prueba: escriban "Brother, can you spare a dime?" y verán. En efecto, ése es el título de la canción que les comento. La canción emblemática de la Gran Depresión que siguió al crash de 1929. Por lo visto los internautas han considerado -vayan ustedes a saber por qué- que éste era el momento idóneo para rescatar el tema. "Hermano, ¿puedes darme diez centavos?"


Caso de que se sientan impulsados a repartir algunas monedas, he aquí unos mendigos que les cantan el tema:





















Y lo dejaremos aquí porque un servidor no quiere ser la causa que les precipite a situaciones como las que aparecen reflejadas en los vídeos. Lo digo por si han ido dando una moneda por cada canción...




jueves, 26 de junio de 2008

Tibbett.


Soy plenamente consciente que el Tibet es a día de hoy un tema de candente actualidad. Y no precisamente un cuento chino. No obstante, este hilo tiene vocación de hablar de otro Tibet. Uno que lleva dos b y dos t, Tibbet. Un señor, a fin de cuentas, con nombre de pila Lawrence.


El sujeto en cuestión nació en Bakersfield (California) en 1896 y unos años más tarde, allá por los años 20, empezó a cantar de forma notable hasta que se consagró en 1925 interpretando el papel de Ford en un Falstaff del Metropolitan; el público llegó a interrumpir la representación con una ovación frenética de más de diez minutos. Se trata de una voz de barítono, pujante, viril que va del fa 1 al si 3, con una facilidad extraordinaria para abordar los retos más difíciles. Como voz, parece extraordinario. En estilo, cada uno tendrá su propia opinión.


He aquí, cómo no, unos ejemplos:


http://www.megaupload.com/?d=V5DE64OY

.

martes, 18 de marzo de 2008

Munch es mucho Munch.



En efecto. Munch es mucho Munch. Y sin necesidad de gritar, puesto que me estoy refiriendo a Charles Munch y no a Edvard. Claro que si hubiera empezado hablándoles de un Edvard el hipotético lector cibernético que pueda llegar a leer esto enseguida lo hubiera asociado a Elgar. En fin, no vayamos a ser enigmáticos elgarianos, que ya lo hemos sido no hace mucho en este blog. Me estoy refiriendo sin ningún tipo de dudas ni ambajes al magnífico director de orquesta Charles Munch y lo quiero ligar a la música francesa (he oído rumores de que el tal Munch era francés) y a la Boston Symphony Orchestra. Añadan al cóctel que la grabación que escuchen sea una de esas "Living Stereo" de la RCA y se darán cuenta enseguida de que el espectáculo está asegurado.

Escuchen, si no están convencidos de lo que les digo, al maestro interpretando a franceses ilustres: Magnifique!

Paul Dukas, El aprendiz de Brujo:

http://www.megaupload.com/?d=QVDVFWTR

César Franck, Le Chausseur Maudit:

http://www.megaupload.com/?d=ACV0YB1D

http://www.megaupload.com/?d=F4AVH2VV

http://www.megaupload.com/?d=ACEU80Y8

http://www.megaupload.com/?d=WF4THLWF

.

miércoles, 13 de febrero de 2008

El violín de Auschwitz.


¿Quién no ha sentido alguna vez curiosidad por un violín? Stradivari, Guarneri del Gesú... Nombres que excitan nuestra curiosidad de melómanos. Esas formas estilizadas, esas maderas artísticamente veteadas, esos barnices de alquímia y ese sonido sin parangón empujan decididamente nuestra imaginación hacia historias del pasado, hayan ocurrido o no. María Angeles Anglada juega a este juego en esta novela.
Imaginen un joven luthier judío en un campo de concentración. Se hace pasar por carpintero pensando que así tiene más posibilidades de sobrevivir. No obstante, su solidaridad con un reputado violinista polaco también preso le llevará a revelar su verdadero oficio, lo que le conducirá a construir un violín que suene como un Stradivarius. Es lo que le ordena que haga el comandante del campo, un psicópata egocéntrico amante de la música clásica. Lo que no puede imaginar el luthier es la naturaleza de la apuesta que el comandante ha hecho con el médico del campo, un carnicero todavía peor que su superior, respecto del resultado final de este curioso encargo.
En efecto, se trata de una historia que ya nos imaginábamos en cuanto hemos leído el título. No obstante, ¿por qué no leerla? A base de crudezas y sensibilidades, llega al corazón de todo melómano y los ojos, aún con todas las prevenciones que hemos querido tomar, se humedecen sólo de pensar que ese luthier podría haber sido nuestro abuelo o incluso nuestro padre.Lo tienen en Ediciones Destino.
.